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Silthis iluminaba la cara de un pensativo Tharion, que le daba vueltas a todo lo que le había contado el veterano capitán. Sabiendo ahora que su padre no era aquel cobarde desertor del que todos hablaban, y que podría haber partido en una honorable misión. Pronto se daría cuenta de que el destino lo estaba empujando hacia un camino similar...

Farko: Tienes buenos instintos, Tharion. - Le insinúa adelantándose a los pensamientos del joven. - Sí. Yo pensé lo mismo. Tras escuchar varias historias sobre él, caí en la cuenta de que ese hombre había partido de su hogar en una misión de gran importancia para todo Elterión (Reino de los Mortales).

Tharion: ¡¿Entonces él...?! - Exclama con entusiasmo.

Farko: Así es. - Afirma seguro. - Tu padre debió imponerse la misión de buscar la "cura" de este mundo. La manera de devolverle a los mortales de Exelium el poder para equilibrar el Bien y el Mal. - Deduce con mucha seriedad. - Y estoy seguro de que tu destino... sigue un camino muy parecido al suyo, Tharion.

En ese momento, una sensación de alegría inunda el corazón del joven. Tantos años escuchando como tachaban a su padre de traidor y desertor. Tanto tiempo soportando las burlas de la gente que juzgaba ignorantes de la verdad. El alivio que sentía al saber que él y no ellos tenía razón, y que su padre fue en realidad... un héroe.

Farko contempló y sintió la alegría del muchacho, cosa que también le confortó a él. Durante todos estos años Farko siempre había esperado volver a ver a ese gran hombre, al cual consideró como inspiración para todas las personas del mundo.

Tharion: Así que el Sabio lo sabía... - Murmura recordando a alguien. Farko frunció el ceño extrañado. - Él siempre me contaba como el mundo estaba asolado por una oscura enfermedad, y que yo tenía la voluntad para hallar la "cura". La voluntad para cambiarlo y convertirme en algo más de lo que era... - Recuerda con claridad el joven. - La voluntad para descubrir la verdad de mi pasado. - Mira sus manos, como si ahora entendiera muchas cosas.

Farko: Tharion, la mayoría de las personas dibujan un círculo a su al rededor... . - Comenta de repente, llamando la atención del joven. - Estos pueden ser más pequeños o más grandes depende de a cuantos seres queridos decidan tener en su interior. Su familia, quizás sus amigos. Rhatko Drakker... dibujó el círculo más grande de todos.

Tharion entendió entonces que su padre había decidido sacrificar su vida, su mujer, su hijo... para así poder protegerlos a todos.

Farko: Recuerda que cada uno trata de proteger aquello que más le importa. - Continúa. - Por alguna razón el universo te ha llevado hasta aquí y con ello has podido descubrir algo nuevo... Ahora solo tú puedes decidir que hacer con tu voluntad. Decidir cual será el tamaño de ese círculo...

La noche comenzaba ya a dar paso a los aún casi imperceptibles primeros rayos de luz de la mañana. La fresca brisa del norte acariciaba los pocos árboles de la ciudad y hacía ondular los verdes pastos de las colinas a lo lejos... El comienzo de un nuevo día... Un nuevo amanecer asomaba en el horizonte.

Thrion queda inmerso en un cúmulo de pensamientos...

Farko: Por otro lado, hay algo que me intriga y aún no he conseguido descifrarlo. - Se incorpora mirando al joven fijamente. - Ese lugar que buscas... La Torre de los Dioses. ¿Por qué lo buscas?... - Le pregunta intrigado.

Tharion: El Sabio dijo que debía encontrar ese lugar... Que solo allí encontraría las respuestas que buscaba. Pensé que el lugar más cercano dónde comenzar a buscar información era en la capital y aquí estoy. Luego, por el camino, un viajero me sugirió que buscara el Templo de los Guardianes, que allí se asentaban los guerreros más fuertes del reino y que ellos me podrían ayudar. - Le explica al ex-capitán.

Farko: Ya veo... - Vuelve la mirada hacia el horizonte, pensativo. - (Pensando) Sin duda él estaba destinado a venir aquí. Cierto es que en la biblioteca de nuestro templo encontrará alguna pista sobre el paradero de la torre... Y lo más seguro... es que Rhatko también buscaba ese lugar en su momento. Todo encaja. - Entrelaza sus dedos. - (Pensando) Pero es posible que las fuerzas del universo hayan errado esta vez... Es demasiada presión para un crío.... Esa misión le viene más que grande.

El joven permanece unos segundos en silencio, con un rostro serio, contemplando el horizonte. Farko había cerrado los ojos un instante, como si se hubiera quitado un peso de encima. Pronto, el joven habló...

Tharion: Bien... ¡Ahora lo tengo claro! - Soltó. Farko abrió uno de sus ojos y se incorporó. - Ya he tomado mi decisión. - Asegura.

Farko: ¿Ah sí?... - Pregunta con tono burlesco. - ¿Y de qué se trata?

Tharion se vuelve y aprieta con firmeza los puños...

Tharion: ¡Yo! ¡Tharion Drakker! ¡Encontraré la Torre de los Dioses! ¡¡Traeré de vuelta el poder de la Esencia!! ¡¡¡Y hallaré la "Cura" para el oscuro mal que azota este mundo!!! ¡¡¡¡LO JURO!!!!

sus palabras resuenan por toda la ciudad. Farko, impactado, sonríe por la humilde decisión​ del joven. Tharion había declarado algo muy importante para el destino de Exelium. Pronto comenzaría el largo camino que le conduciría a lo más alto. Sabía que no iba a ser fácil, ni muchos menos seguro, pero su gran voluntad era suficiente para lograr su objetivo.

Tharion: ¡Ese es mi objetivo! ¡Está decidido! - Sonríe seguro de sí mismo, con la mirada envuelta en una brillante luz plateada causa por su Rhum.

Tras esta declaración Farko queda totalmente impactado por el honorable juramente del joven. nunca hubiera imaginado que alguien tan pequeño pudiera tener tanto valor, pero pronto recordó las palabras que una vez le dijeron a él en su infancia: "Hasta el ser más pequeño puede cambiar las cosas".

El silencio se hizo durante unos segundos, hasta que de repente es interrumpido por el lejano grito de alguien a la distancia.

????: ¡Eeeehhh! ¡Dejad el escándalo! ¡Malditos sean! - Grita un ciudadano que dormía cerca del mirador.

Farko y Tharion quedan sorprendidos y algo avergonzados por la reclamación. Pronto cruzan sus miradas y ríen ligeramente por la embarazosa situación.

Farko: (Pensando) Jej, sin duda... es el hijo de aquel gran hombre - Sonríe. - Bueno, señor "Ese es mi objetivo" - Dice burlándose cariñosamente de las palabras de Tharion. - Todo eso está muy bien. Pero apenas eres un mocoso sin apenas experiencia en este mundo, que ni siquiera sabía que tenía semejante poder en su interior, que además es incapaz de controlar. - Comenta con dureza, pero con clara verdad. - ni siquiera sabes por dónde empezar a buscar la Torre.

Tharion: .... ¡Aaaahhh! ¡Callatee! - Grita algo avergonzado. - ¡Maldita sea! ¡Entrenaré y conseguiré dominar mi Rhum! - Exclama con confianza. - ¡Estaba empezando a buscar información! ¡Ahora mismo volveré al Templo de los Guardianes a hablar con esa mujer tan simpática de antes!

Farko: Hay que ver... Mira que eres ingenuo. - Le dice relajado mientras saca otro palillo más. - Es muy tarde, el Templo de los Guardianes ya ha cerrado. ¿No te has dado cuenta que es ya es más de media noche, eh?

Tharion: ¡Aaaaaaahh! - Se lleva las manos a la cabeza al darse cuneta. - ¡Esto es culpa tuya, maldito viejo! ¡Me has entretenido en este lugar, contándome tus relatos de anciano! - Le señala culpándolo.

Farko: ¡¿EEEEHHHH?! ¡¿A quién estás llamando vejestorio, estúpido mocoso! - Se levanta alterado. - ¡Te he contado la historia de tu maldito padre, idiota!

Tharion: ¡Aaaahh! ¡Maldita sea! ¡¿Qué hago ahora?! - Se lleva las manos a la cabeza desesperado.

Ciudadano: ¡Es que no tenéis casa! ¡Cerrad el pico ya malditos sin techo! - Se asoma el enfurecido ciudadano por su balcón.

Tharion y Farko vuelven nuevamente a avergonzarse por la situación y vuelven a la normalidad. Farko se inclina disculpándose. Tharion queda de observador y rápidamente Farko le da un ligero golpe en la cabeza para que Tharion se incline también. El hombre se vuelve dentro.

Farko: Ahj... (Pensando) Al final se me ha hecho tarde. Debo ir cuanto antes a palacio a informar de todo esto... - Suspira. - Será mejor que nos larguemos. Vayamos a la biblioteca del templo, allí seguro encontrarás alguna pista.

Tharion: ¿Y cómo piensas entrar? - Le pregunta ya calmado. - Acabas de decir que es tarde. - Ojea el aún oscuro cielo con un gesto de decepción.

Farko: Oye, ¿Acaso no prestas atención cuando una persona se presenta? - Le dice ya desganado. - ¿Aún no sabes quién soy?

Tharion le mira con gran desinterés...

Tharion: ¿Qué tiene que ver quién eres con el Templo, Falko? - Pregunta confuso, errando de nuevo en el nombre del ex-capitán.

Farko: (Pensando) ... Tu hijo se debió golpear la cabeza de pequeño... No sé si lo hace en serio o se está burlando... Ni siquiera puedo apreciarlo con claridad con mi Rhum... - Le insinúa interiormente a Rhatko. - Por segunda vez , es Farko, Farko Wytern. Y soy el actual Jefe de la Guardia de Atlantis. ¿Te ha quedado claro? - Le dice paciente, aunque algo irritado.

Tharion: ... ¡¿Jefe?! ¡Eso es increíble! ¡Eso significa que tendrás unas llaves o algo! ¡Ahora podremos entrar aunque esté cerrado! - Se emociona rápidamente.

Farko:... Sabes, eres muy raro. - Suelta una mueca desilusionada. - Pero no soy quién para juzgar tu forma de ser. En fin, volvamos ya al templo, antes de que despertemos a toda la ciudad.

Tharion: ¡Bien! ¡Vamos! Jajaja. - Ríe alegre con su particular despreocupación.

Farko: Jej. - Sonríe y emprende la marcha.

Tharion avanza alegre y decidido hacia el afamado Templo de los Guardianes, allí, su primer reto le aguarda.

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